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01 Junio 2016 Escrito por 

LA FRECUENCIA DE LOS ERRORES COMUNES EN BARRANQUISMO

Una invitación a la precaución

En el siguiente artículo compartimos unos consejos de CanyonTrek Guara que nos explica los principales errores que se cometen en barranquismo, sus consecuencias y cómo evitarlos.

Las horas en el agua suman, los kilómetros de cañones recorridos así como los metros descendidos nos dan práctica, ganamos en pericia, y sobre todo creamos hábitos. Estos hábitos, a veces buenos y a veces malos, son la causa de algunos de nuestros errores. “Los errores se pagan caros” dice el saber popular y queda demostrado que también en nuestro deporte, considerado por algunos de riesgo y por otros de aventura, debemos evitar cometer dichos fallos. Esa experiencia adquirida y la rutina en las maniobras técnicas engendran muchas veces una falsa sensación de seguridad y aumentan la posibilidad de que sobrevaloremos nuestras capacidades personales y perdamos la concentración. Por último, a veces es lo contrario, son la falta de experiencia y conocimiento quienes nos llevan a estar en situaciones que pueden llegar a superarnos.

Me he decidido por escribir esta reflexión para esta publicación de Mayencos, un encuentro barranquista de carácter técnico y formativo, porque la técnica y la formación son indispensables pero siempre deben ir acompañadas de reflexión, atención y sentido común. ¿Qué es un error? La Real Academia de la Lengua, define “error” como: 1- Concepto equivocado o juicio falso. 2- Acción desacertada o equivocada. 3- Cosa hecha erradamente.

Imagino que estamos de acuerdo en que errores cometemos todos (acciones o decisiones desacertadas y/o equivocadas y cosas mal hechas), algunos más graves que otros, algunos más significativos que otros, y algunos de manera más frecuente que otros. También estaremos de acuerdo en que hay errores que pueden no tener ninguna consecuencia y otros que pueden desencadenar situaciones graves. La mayoría de los errores que cometemos, de las malas elecciones que hacemos o de los malos hábitos que tenemos por suerte se quedan en incidentes y no llegan a consecuencias mayores. Por ejemplo, saltar en una poza sin mucha profundidad y sin conocerla previamente. Muchos de nosotros alguna vez lo hemos hecho y hemos tocado el fondo o hemos rozado una piedra con el lateral de nuestra pierna, pero sin sufrir una lesión. Algunos de nuestros compañeros barranquistas han tenido más mala suerte, y así tenemos que el traumatismo por salto indebido o mala recepción es uno de los accidentes más usuales en barranquismo. Y a pesar de que las opiniones y valoraciones ante el protocolo a seguir frente a un salto son aparentemente homogéneas, porque todos pensamos que más vale verificar antes de saltar, siguen ocurriendo este tipo de accidentes; Otro ejemplo diferente es: anclarse en una reunión a un único punto de seguro (seguridad no redundante). En este caso, si hubiese un fallo de seguridad cumpliéndose la probabilidad remota de que el anclaje saltase, habría que ver en qué reunión estamos, pero el futuro incidente sería fácilmente un accidente grave sobre una reunión, por ejemplo, suspendida. En este caso la discusión al respecto es amplia y las opiniones heterogéneas y no todo el mundo lo considera un error. ¿Por qué? Por qué es un hábito adquirido, o porque no creemos en probabilidades, o porque nuestra confianza en el material es ciega, o porque así nos lo han dicho y punto. Yo os pregunto a vosotros: ¿podemos considerar el anclarnos a un solo punto un error? ¿existe la posibilidad de que ese único anclaje salte? Y aunque la probabilidad sea ínfima ¿queremos asumir ese riesgo? ¿Somos conscientes siempre de ese riesgo o nos volvemos autómatas, nos confiamos y lo acabamos obviando? Y aquí entra en juego la buena gestión del error, en la gestión del riesgo que asumimos de manera personal, pero atención, también para nuestros compañeros que forzosamente van a verse implicados.

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