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10 Enero 2017 Escrito por 

ESCALAR EL ANETO EN MOCASINES

El 80% de los montañeros que tuvieron que ser rescatados por la Guardia Civil en 2015 no estaba federado

Alcanzar el pico más elevado de los Pirineos, el Aneto, con unos mocasines como todo calzado, quitarse los calcetines estando solo en la montaña o intentar atravesar nieves perpetuas vestido con una camiseta son sólo algunas de las situaciones que la Guardia Civil se encontró en sus rescates en la montaña durante 2015.

Pero no sólo los aficionados tienen percances cuando se aventuran a disfrutar de la naturaleza. Del total de rescates realizados por el Instituto Armado ese año (922), un 20% de los rescatados estaba federado.

La práctica de deportes de aventura en el medio natural está cada vez más presente en la vida de los españoles. La última encuesta de hábitos deportivos, elaborada por el Consejo Superior de Deportes, revela que el senderismo y el montañismo fueron el tercer deporte más practicado por los españoles: tres de cada 10 lo realizaron en 2015. ¿Hasta qué punto somos conscientes de los peligros que puede conllevar subir a la montaña? Aquel año, fueron 103 los fallecidos y 503 los heridos mientras practicaban estos deportes.

Aunque todavía no son públicos los datos de 2016, "todo apunta a un ligero aumento en el número de víctimas y de rescates", según explican desde la Guardia Civil. En 2014, 3.500.000 personas practicaron deportes de montaña y hubo 100.500 accidentes, según el estudio Accidentes de montaña. Siniestros, rescates y acciones preventivas de los deportes de montaña en España.

Esta tesis doctoral, publicada por el experto en prevención y seguridad Alberto Sánchez, de la Universidad de Zaragoza, en diciembre de 2016, pone por primera vez sobre la mesa datos que permiten conocer la situación global de la accidentalidad de montaña en España. A partir del análisis de los datos de accidentes de varias federaciones deportivas regionales, así como de los rescates realizados, el estudio señala que el número de accidentes (100.500) es bastante mayor que el de rescates (4.728).

A la vista de estas cifras, este experto sugiere que las medidas a adoptar deben estar dirigidas a evitar estos accidentes y no "centrar el debate en solucionar, mejorar o minimizar los rescates, sino en fijarnos en la totalidad de accidentalidad y trabajar sobre ella", explica en entrevista con EL MUNDO.

Para Alberto Ayora, responsable del Comité de Seguridad de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME), el rescate es la punta del iceberg. "Por debajo hay mucho más, entra toda la siniestralidad que hay en la montaña así como comportamientos de riesgo que no siempre acaban en un accidente pero, si las condiciones cambian, pueden acabar trágicamente. Y debemos tenerlo en cuenta".

Aunque Madrid y Castilla y León presentan diferencias en las disciplinas practicadas -así como en el tipo de terreno- tienen cierta similitud en cuanto al número de siniestros. Según indica el estudio, aunque la dificultad del ejercicio, la formación física o la accesibilidad sí contribuyen, no son factores determinantes en los accidentes sino que los siniestros están relacionados con el número de personas que practican la actividad.

"Antes la gente acudía más a las salidas que organizaban los clubes. Ahora, la forma de practicar el deporte es más independiente. Aunque siendo federado tienes acceso a más herramientas preventivas, no es garantía de tener más o menos accidentes", matiza Alberto Ayora.

El estudio recoge una serie de factores predominantes en los percances como "la sobreestimación de las posibilidades, la mala planificación, nivel técnico y físico inadecuado o falta de cultura de seguridad; causas que se repiten independientemente de la práctica y el perfil del montañero". "Quizás si pensásemos que el problema está en la base de la pirámide encontremos la forma de revertir la situación", sentencia Alberto Sánchez.

Expertos y accidentes

¿Cómo termina un experto desencadenando un accidente? Alberto Sánchez tiene la respuesta. En su opinión, los seres humanos, de forma inconsciente, siempre toman una decisión que les acerca a lo que les aporta satisfacción y no a lo que les pueda reducir el placer, como son las medidas preventivas. En el desarrollo de una actividad de ocio, el objetivo de cualquier persona es, generalmente, olvidar los estímulos negativos a los que sí reacciona en la vida diaria.

En definitiva, el estudio expone que, con independencia de la actividad que se realiza, es innato al ser humano cruzar la línea de la "innovación y el descubrimiento". El deporte de montaña está en auge y, por este motivo, hace falta una "cultura preventiva que nos enseñe a analizar peligros y disminuir el nivel de riesgo en cada momento", advierte.

En las II Jornadas de Derecho y Montaña que se celebraron en Jaca en noviembre en 2016, se plantearon diversas medidas, como el Observatorio de Accidentes: un organismo que estudie la casuística sobre los accidentes y en el que participe la administración.

La promoción turística de la montaña, acompañada de campañas de prevención, fue otra de las propuestas en las jornadas. Jorge Gimeno, coordinador de seguridad en obras, explica que el interés turístico no puede predominar sobre la seguridad. "Quiero que quien defienda la seguridad en montaña no esté pagado por organismos de turismo", dice.

Todas estas medidas dejan la senda abierta a una mayor seguridad en montaña. Aún así, todavía es necesario planificar, formar y concienciar a muchos de sus participantes. El colectivo montañero ha movido ficha y ahora es el turno de la Administración.

¿Quién paga los rescates?

Las competencias en materia de protección civil y sanidad son de las comunidades autónomas y cada una lo gestiona de manera independiente. En Aragón mantienen un convenio con la Guardia Civil para que sea su grupo de rescate el que realice dichas actuaciones.

Otras comunidades como Castilla y León, Madrid, Cantabria, Asturias, Cataluña y País Vasco tienen sus propios grupos de rescate formados por bomberos o personal contratado por otra empresa. Es en estos casos, al tratarse de una actuación de bomberos o sanitarios cuando se estipulan tasas de coste -un rescate normal con helicóptero supone un gasto de 4.000 euros- que sólo se aplican en caso de negligencia o imprudencia. No obstante, sólo se ha aplicado el cobro de cinco rescates en toda España y siempre por una imprudencia notoria. [Fuente: Enrique Recio. El Mundo] [Imagen: Un helicóptero sobrevuela los picos durante un simulacro de rescate en los montes leoneses. ICAL]

 



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