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07 Marzo 2013 Escrito por 

ENTREVISTA A JOSÉ LUIS IBARZABAL

Continuación de la entrevista publicada en la revista Altitud del mes de marzo
{gallery}Imagenes/Federacion/Noticias/2013/130307_ibarzabal.jpg{/gallery}¿Esquí de montaña, esquí de travesía, esquí-alpinismo…? ¿Cómo prefieres llamarlo?
Lo de esquí alpinismo es una denominación reciente, de hace quince o veinte años, yo creo que la definición
sería esquí de montaña. Esquí de travesía también, aunque esto es más bien es cuanto realizas un recorrido itinerante. El esquí de montaña es más amplio, puedes bajar corredores, subir cumbres, travesía, todo eso. Y el esquí alpinismo, teóricamente tendría que ser una combinación de esquí y técnica de alpinismo, pero lo que pasa es que ese nombre se ha dejado un poco definido para las carreras de esquí alpinismo, aunque de alpinismo tienen cada vez menos. En el futuro y, sobre todo si el esquí alpinismo algún día es deporte olímpico ya se pretendió que fuera olímpico en las últimas olimpiadas, se pretende hacer en estaciones de esquí y con todo organizado, con podio, con gente, con público. Pero vamos, a mí me gusta el esquí de montaña, ésa es la palabra.

¿Crees que sería positivo que fuera deporte olímpico?
Sí, sería bueno para todos que el esquí alpinismo fuera deporte olímpico. Todo lo que sea deporte olímpico es bueno porque es una fuente de ingresos. Todo lo que sea recibir ingresos por parte del área pública es bueno, ya nos encargaremos luego nosotros de organizarlo.

¿En qué se parece el esquí del que compite al del que se “pierde” por los Picos de Europa o Pirineos con sus tablas?
Son dos deportes totalmente diferentes, es como el que se va escalar a las Torres del Trango, al Himalaya, y el que se va a Patones, es el mismo ejemplo. Los dos tienen ese aliciente, uno tiene la aventura, el contacto con la naturaleza y llevar a los compañeros de cordada que más intimen con él o con ella y, por otro lado, la competición es tener de enemigo al otro.

¿Y cuál prefieres tú?
Yo sin lugar a dudas prefiero perderme por las montañas y con los compañeros, siempre amigos. Enemigos pocos, pueden ser rivales. Cuando ganas a otro siempre tienes el orgullo de decir “qué bueno soy” y te lo crees. Pero esa vanidad humana llega un momento en que dices “¿para qué?”, si lo bonito es compartir momentos con los demás. Lo otro sirve para tener un poco más de autoestima, pero nada más. Hay muchas formas de tener autoestima, no hace falta la montaña.

Hablemos del equipo. ¿A tu juicio cuál o cuáles son los avances técnicos acaecidos en estos últimos 20 años que más te llaman la atención?
Si hablamos de esquí, el más importante es la ligereza de las fijaciones, la ligereza de las botas y quizá la vestimenta, la termofibra, el gore tex. Ahora la gente lleva casco, antes no, y son más ligeros. Se piensa más en la seguridad, por supuesto también el arva, el aparato de detección de aludes, que es necesario llevar, y el GPS, antes nos orientábamos con el altímetro, brújula, la dirección del viento y la posición del sol.

Danos un par de trucos para mejorar.
Los trucos son muy relativos. Para bajar, en esquí de montaña, si quieres hacer un poco de esquí de dificultad hay que tener mucha agilidad y saber saltar con los esquís por un corredor. Hay que saber esquiar en todo tipo de nieves, pendientes y con todo tipo de esquís. El esquí alternativo, el viraje alternativo, es muy importante en esquí de montaña, y el salto de colas y el bedel no vale para nada en esquí de montaña. Y trucos en subidas, mantenerse en forma, más que un truco, es la esencia, llevar un material lo más ligero  posible, no llevar demasiado peso en la mochila, y aprender a colocar las transiciones, las pieles y demás lo más rápidamente posible, porque ahí se pierde mucho tiempo. Por lo demás, ¡hay tantas cosas en subida! Saber llevar un ritmo adecuado e hidratarse bien. Son esencias. Una cuesta arriba hay que subirla. Aquí trucos no valen, ninguno.

¿Ha habido en el pasado algún fenómeno como Kilian Jornet? ¿Piensas que la imagen que transmite y su carrera deportiva son positivas para este deporte?
Sí, ha habido muchos Kilian Jornet en todos los deportes, lo que pasa es que si a una persona la potencias y la ayudas, sale en los medios de comunicación, se hace famosa y se convierte en un fenómeno, evidentemente. Y sí, creo que es positivo. Es bueno que haya un referente, que puede ser joven como Kilian Jornet o “viejo” como era Pérez de Tudela o Rabadá y Navarro, que son gente puntera que ha estado ahí siempre. Si una persona sale en los medios de comunicación llega al gran público y es bueno, pero tampoco hay que endiosar a las personas. Yo pienso que Kilian Jornet es muy bueno, tiene muy buenas cualidades, muy buen coco, pero yo estoy seguro de que en Madrid hay muchos, la cuestión es potenciarles. Digo en Madrid porque él es catalán, podía ser de otro sitio, no es cuestión de dónde se nazca sino de dónde se pazca. Aquí tenemos a Carlos Suárez en escalada, que empezó también muy joven. Te podría decir muchos nombres. Sin establecer comparaciones también tiene su mérito hacer lo que ha hecho él.

¿Tú empezaste muy joven?
Yo empecé a esquiar a los 20 años, que es un poco tarde, aunque seas joven. Ahora los chavales empiezan con 13 ó 14 años. Cuando yo empecé no era fácil, era caro hacerse con un equipo de esquí y los desplazamientos también lo eran. Me metí en la Escuela Española de Esquí y aprendí bastante, porque antes aprendíamos a esquiar en plan autodidacta, y así no se aprende. Para esquiar hay que esquiar en pista, hay que saber las técnicas y luego irte a la montaña, eso es fundamental. Yo pienso que la edad ideal para esquiar en competición es a partir de los 13 ó 14 años y ponerte los esquís por primera vez desde bien pequeño, si te los pones a los tres años pues mejor.

La Travesía de los Tres Circos es una prueba que siempre ha organizado el Club Alpino Madrileño y ha sido un referente para los deportistas madrileños. Resume en pocas palabras en qué consiste para las personas que nunca la han hecho.
Con independencia de haber estado en la federación, si se puede decir que he aportado yo algo a este deporte es la travesía de los Tres Circos, sin lugar a dudas. La Travesía de los Tres Circos siempre la he organizado yo, otra cosa es que yo pertenezca al club Alpino Madrileño. La primera travesía, la segunda y hasta la quinta creo, la organizamos a través del club Sociedad de Montaña Aralar, que luego desapareció. Después nos fusionamos con el Alpino Maliciosa, y surgió el Alpino Madrileño, donde he seguido toda mi vida. La Travesía la organiza el club, es una Travesía que es del club Alpino Madrileño, no mía, pero otra cosa es que yo la haya dirigido, le haya puesto el nombre y la haya organizado durante treinta años. Pero lo que a mí me gustaría es que esa travesía se siguiera organizando, el día que yo tenga muchos años o que me muera, con las botas puestas o quitadas. Lo suyo es que esa travesía la sigan organizando las nuevas generaciones, hay por ahí un par de chavales muy jóvenes que también hacen competición, que han participado desde hace dos años en la travesía y que están desando colaborar en la organización. Y yo encantado de que sigan adelante con la travesía.

¿Estás cansado de organizarla?
No. Pero la parte organizativa tiene su trabajo de despacho. Lo que más me molesta es que la gente de Madrid somos muy cómodos, sobre todo los de mi club, y hasta el último día no se apuntan, así que nunca sabes con la gente que cuentas. Ésa es la lucha que tenemos, pero eso es un problema de nuestro club, y ya no se puede erradicar. Por lo demás muy bien. La gente se divierte, se lo pasa bien y sobre todo hay mucho compañerismo. Es dura, a veces tenemos que andar una hora y media hasta coger la nieve, pero la montaña es así. Si nos ponen una carretera ya deja de tener el encanto porque iría todo el mundo. La travesía de los tres Circos no la hacemos en el circo de Gredos porque nos encontramos allí a todos, los de los plásticos, los trineos… Y eso no nos gusta. Por eso vamos a zonas que a ésos les cueste mucho trabajo ir. Hay que coger la nieve alta. Ésa es la peculiaridad de la Travesía de los Tres Circos, es una travesía “brava”, ésa es la palabra con la que yo la definiría. Hay años que se han hecho 4.000 metros de desnivel en dos días. Ahora es un poco más light, ahora solemos hacer 3.000 como mucho en dos días.

¿Consideras que la travesía de los Tres Circos se ha desarrollado como a ti te hubiera gustado que se hubiera desarrollado?
Sí. Todos los años, incluso los años que ha hecho malo y ha habido que suspenderla, siempre he recibido felicitaciones de todo el mundo, porque a la gente le encanta este tipo de actividad. Tengo además el orgullo de decir que no he tenido en treinta años más que dos accidentes entre la gente que ha colaborado, y ha habido una media de 50 a 100 participantes todos los años. Y de otros accidentes que ha habido, uno ha sido de pronóstico reservado, porque tuvo una fractura múltiple y el otro ha sido leve. Bajando por zonas con mucho riesgo, y muchas veces hielo y nieve dura, etc., y con mucha gente, es fácil que ocurra algo. También es verdad que la gente ha colaborado en los rescates, ahora ya pasa el 112 y llega la guardia civil y antes tenías que ir. Por lo demás, hasta ahora no hemos tenido ningún problema.

¿Sigues al pie del cañón, o mejor dicho, al pie de las tablas?
Sigo con las tablas puestas en cuanto haya nieve. Y al pie del cañón también, porque digamos que estoy en el club para todo lo que se refiera a travesía, las organizo yo, y el rally también. Ya llevamos ocho ediciones del rally. Igual que te digo que la travesía de los Tres Circos ha sido un niño de mi hornada, el rally madrileño es tradicionalmente del colectivo de montañeros. Y bueno… Sí, sigo al pie del cañón. Para la edad que tengo sí, con respecto a otros de mi edad que juegan a las cartas, a mí me gusta esquiar, escalar, escalar en hielo, todas esas cosas dentro de mis capacidades.

¿Qué te ha aportado a ti a nivel general la montaña a tu vida?
La montaña es mi vida y sigue siéndolo, junto con mi familia y mis amigos. Yo diría que en la vida tienes una serie de motivaciones por las que luchas, por las que te gusta mantenerte al día, una es la amistad, el tener un buen amigo o una buena amiga para toda la vida es fundamental, otra es la familia, porque es tu forma de dejar tus genes y de estar en armonía, con tus hijos, etc. Y por último está la montaña, que es el ambiente donde te sientes realizado como persona, superándote, subiendo una montaña difícil, escalando, haciendo esquí de travesía, perdiéndote por ahí, pasándolo bien, pasándolo mal… Llevo ya cuarenta y cinco años haciendo montaña, me federé por primera vez con 19 años, aunque ya llevaba haciendo montaña algún tiempo, sin federar. Habían inaugurado el refugio de Gredos el año anterior, y fuimos en un puente a finales de junio. Entonces irte a Gredos era casi como ir de expedición, fuimos cuatro en un Simca 1000, con las mochilas en la vaca. Y para mí fue un descubrimiento, aquello era grandioso. Me acuerdo que en junio los neveros llegaban hasta la misma laguna. Llevábamos un piolet que nos habían prestado y una cuerda. Subía uno, se agarraba allí a un bloque, echaba la cuerda, subía el otro… Y me federé aquel año. Por dos razones, primero para poder dormir más barato en los refugios y segundo para que si me mataba por lo menos tuviera una indemnización mi familia, ¡porque hacíamos unas cosas para matarnos! [Redacción Altitud, 20 de febrero de 2013]





 


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